La especialización
¿vale la pena?
Autora:
Patricia Cirigliano.
En cada encuentro con los
colegas de la educación física y el deporte comentamos
sobre las dificultades y los beneficios, cuando se trata de asistir
a un curso, seminario o congreso en la búsqueda del perfeccionamiento
y actualización.
Los más jóvenes me preguntan a menudo: ¿vale
la pena ir? ¿Será bueno? En estas inquietudes radican,
los síntomas del malestar académico, que no es privativo
de la inexperiencia de los más jóvenes o de los
estudiantes.
Antes de responder a esas preguntas, propongo, a las puertas del
tercer milenio, una reflexión conjunta con nuestros queridos
lectores.
Política educativa
Existe una convención táctica, que excede los signos
políticos en cuanto a las deficiencias propias del sistema
educativo, a la hora de alimentar el acceso de los docentes en
materia de actualización y perfeccionamiento.
También hay un acuerdo generalizado para tratar de unir
los cambios de la globalización, del modo menos traumático,
desterrando las políticas educativas que fueron útiles
en un tiempo y hoy serían claramente deficitarias.
La falta de ofertas específicas en la formación
docente es una expresión acostumbrada porque siempre van
adelante los tiempos de las exigencias del mercado laboral que
los limitados avances burocráticos.
Lo hemos vivido institucional y personalmente suficiente cantidad
de veces como para entender que no nos sirven los proyectos aplaudibles
que naufragan a menudo en las cajoneras, siempre repletas, de
las escalas burocráticas.
La profesionalización de los docentes es un hecho y, además,
una necesidad que atiende por igual a los aspectos de la realización
personal y a las demandas sociales de hoy en día.
No es en vano que las empresas hayan dejado de considerarse como
algo sin alma y puramente comerciales.
En estos años, los Estados han comprendido que la Educación
en sí misma debe ser integrada al circuito empresarial,
y que no debe perder por ello ni un céntimo de su ética
ligada, por otra parte, a la función social de la educación.
Tiempos acelerados
Creo que es la observación corriente, que hasta hace pocos
años, un médico, un abogado, un contador, al igual
que los docentes, tenían al recibirse una “patente”
de idoneidad, acreditada por los títulos duramente obtenidos,
que les permitían “navegar” por los respectivos
ámbitos de acción durante varios años sin
volver a convertirse en alumnos.
Tanto han cambiado las cosas y entre ellas la velocidad de las
comunicaciones, que hoy es imposible estar informado de todas
las conclusiones científicas de los principales centros
del mundo.
Acostumbrados a estar “al día”, los mejores
docentes pueden sentirse (y de hecho así es) frustrados
y disconformes.
La pasión por saber y autorrecompensarse con el saber más
compite a pérdida con las desventajas económicas
y las crisis estructurales de un sistema que, para bien trata
de cambiar.
La falta de autonomía docente en el momento de implementar
proyectos hace más viable el trabajo a escondidas (porque
es demasiado creativo) que la presentación, aprobación
y puesta en marcha de nuevas experiencias.
No obstante, no todo pretende meternos en el “túnel
del tiempo”. Aquella máquina detestable en que la
fantasía obligaba a sus víctimas a volver a empezar
una y otra vez.
Afortunadamente, algunos proyectos encuentran cause digno, y puede
esperarse un aire nuevo que aunque lento permita nuestra educación
continua.
Una formación débil en lo pedagógico y escasa
en lo didáctico es causa segura de un shock desintegrador
en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
La inexistencia de una articulación coherente en la currícula
de los planes de estudio de los programas de formación
de profesores es, por otra parte, una zona capaz de fracturarse
ante el desgaste o el intento de cambios profundos.
La marcha de la transformación educativa progresa con la
formulación de una currícula flexible, posible de
ser regionalizada y adaptable a cada institución.
Mientras tanto, los educadores titulados y los jóvenes
en formación tienen en claro que se hace cada vez más
necesario el perfeccionamiento continuo que revalide los títulos
y su competencia tal como hoy se realiza en las especialidades
médicas y de otras profesiones.
En la educación inicial ya hace tiempo que han caído
los viejos modelos y se intenta estimular el desarrollo de otras
estrategias capaces de potencializar las capacidades de los primeros
años y de lograr la integración de los distintos
estamentos educativos acabando con la autonomía del preescolar.
Las distintas formas de evaluar y aprobar los aprendizajes en
las carreras de formación y en las de especialización
postítulo deberán modificarse y hoy son tema de
debate. Ya no es posible dirigirse solamente a la actualización
de contenidos sin atender a los otros aspectos que integran la
totalidad del proceso de enseñanza-aprendizaje.
La dinámica del “mientras
tanto”
En el trabajo institucional diario es donde se encuentra con más
claridad la ausencia de una capacidad crítica porque estamos
caminando en círculos con demasiada frecuencia.
Me refiero en especial a la imposibilidad de adquirir el pensamiento
crítico sin un adecuado ejercicio que mezcla la información
y el estudio; el cotejo de la teoría con la práctica
y la tutoría de los que más saben hacia los que
recién empiezan.
En mi opinión es por aquellas causas que se producen las
preguntas, ¿vale la pena? ¿Será bueno?
Siempre se aprende
Contesto invariablemente que vale asomarse alas propuestas abandonando
los prejuicios y abriendo la posibilidad de ejercer la facultad
crítica sin decidirse de antemano por el “SI”
o por el “NO”.
Es algo básico que el perfeccionamiento debe aportar a
las especialidades elegidas y aunque sea complejo elegir y acertar,
este es un entrenamiento deseable que permite no solo el aprovechamiento
del tiempo propio sino también una gran economía
de esfuerzos.
A medida que el nivel crítico aumenta es más posible
evitar el error y lamentar haber hecho una inscripción
en el lugar equivocado.
Por una parte, hay un ámbito compartido que pertenece al
bloque educación física-deportes dentro de cuyos
lineamientos pretendemos, quienes nos dedicamos a la educación
continua, insertar las propuestas de perfeccionamiento.
Por otra parte, Matronatación tiene su bastión en
el ámbito de la superespecialidad, porque proviene del
ámbito general de la educación, se inserta en el
bloque de la educación física y el deporte, se nutre
de la natación y responde al trabajo específico
prematernal (Matronatación prenatal) y el rango de 0 a
5 (Matronatación bebés).
Sin embargo, la especialización no es ajena a ubicar a
los pequeños alumnos destinatarios del método en
el contexto mucho más amplio de la sociedad y la familia.
Los niños de la infancia temprana son, a la vez, el acervo
de la historia psicomotriz del ser humano y la base de los logros
futuros acabados que la evolución natural y la educación
propuesta por el medio consignan plasmar en la personalidad.
Cada vez que los docentes se acercan a la primera infancia podrían
encontrar, cualquiera sea la especialidad seleccionada para su
aplicación de sus saberes de la educación física
y el deporte, la plataforma de largada para ulteriores realizaciones.
Hace más de 45 años que sostenemos que no es posible
trabajar a pleno con educandos de los cuales se desconozca su
historia evolutiva y personal.
La apertura de los docentes para mirar con ojos críticos
qué es lo que sirve,”lo que vale la pena” o
“qué es bueno” podría basarse en dos
tipos de consideraciones: las que pertenecen más a lo intrapersonal
y merecen la reflexión y otras que representan el análisis
de la propuesta a través de la experiencia personal.
Algunos puntos de reflexión al elegir
- Necesidad del perfeccionamiento
- Interés por saber
- Interés por las certificaciones
- Tiempo disponible para asistencia y estudio
- Nivel de compromiso con la tarea a emprender
- Objetivos a corto y largo plazo
- Gratificación esperable
Algunos puntos para el análisis
de la propuesta
- Trayectoria e idoneidad de directivos y docentes
- Duración del perfeccionamiento
- Dinámica de la didáctica
- Relación entre teoría y práctica
- Validez de la certificación
- Posibilidad de aplicación de los conocimientos adquiridos
- Coherencia entre los contenidos del programa
- Base científica que soporta los temas propuestos
- Medios audiovisuales de apoyo
- Apertura para discutir y preguntar
- Posibilidad de continuidad en la actualización